Open Windows: Las redes se hacen película.

El cine de Nacho Vigalondo es como los ogros o los buenos pasteles: tiene capas.

Si en los Cronocrimenes disfrazó de viajes en el tiempo una historia sobre crisis de la masculinidad y la domesticación del deseo y en Extratarrestre construyó la mas esquiva de las “comedias madrileñas” para hablar del fin de la épica en tiempos de crisis, en Open Windows construye un complejo thriller aparentemente lineal no solo para reflexionar sobre la obsesión por la mirada en la época de las redes, sino para hacer a las propias redes objeto filmado.

Open Windows transcurre en la superficie digital de la pantalla de un portátil. A través de un juego virtuoso y eficaz de control de la atención compartimos la historia de un mirón enfrentado a su otro perverso y a su propio objeto de deseo: una actriz zarandeada por la sobreexposición mediática y digital. Con esa juego de partida Vigalondo (guionista también de la película) empieza a construir una historia llena de giros y mas giros que termina por rebelarse como antropología digital de la buena.

Si una película de corte moral nos hubiera dado una y solo una respuesta sobre la naturaleza profunda de la red, Open Windows nos ofrece variadas posibilidades: la red como espacio de espionaje y control. La red como lugar de construir de nuevas mitologías urbanas (impagable el grupo de hackers franceses representando como nadie otra de las mejores patologías digitales: la constante y muy entusiasta confusión) La red como espacio de proyección del deseo. La relación entre deseo de la red y deseo material como el paso del cielo virtual a la pesadilla de la carne. La red como fantasía de la peor forma de masculinidad-troll. La red como espacio de refugio y lugar de acceso a objetos de consumo infinitos y finalmente la red como espacio de la múltiple identidad y, con ella, del anonimato.

El mayor salto mortal de la película no es el paso de una narrativa de la concreción a una casi experimental forma de abstracción del yo como múltiples capas proyectadas contra la realidad sino el momento en el que se nos hace concreta la metáfora de la red como lugar de la copia. Quizás la imagen mas divertida y desconcertante de ese audiovisual que en los últimos años ha intentado agarrar el presente.

Y como en las mejores pasteles, si todo eso no te interesa es un thriller lleno de vueltas, ritmo y fantasía psicosexual.

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España es heavy… Lo dice la Tele.

La Voz es el Operación Triunfo de 2012. Vale. La Voz es un programa en el que la gente canta, forma un equipo, son entrenados por cantantes profesionales, hay un concurso, unos ganan y otros pierden. La voz es un éxito. Tú ya sabes de que va La Voz.

En la final de La Voz hay cuatro personas. Uno de ellos, Pau, es un cantante estilo crooner. Estilo Sinatra, pero sin aportes de la mafia. Cuando Pau es elegido para pasar a la final gracias a los votos del público Pau mira a cámara y dice “Gracias a España por demostrar que se apuesta por éste estilo de música que otros dan de lado”.

Rafa, ganador de La Voz y conocido como “El Heavy de la Voz” por cantar con ese estilo vocal y musical da también las gracias a España por respaldar el Heavy. Cuando Rafa gana “La Voz” Jeśus Vázquez dice “España es Heavy”.

Si no fuese algo que se ha ido repitiendo a lo largo del programa en tres o cuatro ocasiones no le daría importancia… Pero esa repetición algo quiere decir. De hecho, El País llega a dedicarle un texto y un titular a la expresión en su crónica de la final.

Quiere decir que la televisión es la ficción de la representación de la totalidad. La totalidad es, en este caso, España. Y si fuera una televisión autonómica sería la ficción de la representación de la totalidad autonómica: “Gracias, Andalucia” “Gracias, Euskadi”.

La televisión es el dispositivo tecnológico que hace pasar por verdad universal lo que no es más que un segmento. Ese dispositivo está interiorizado. Lo reproducimos. Rafa y Pau, en La Voz, creen realmente que España está validando aquello que representan. Que “su anomalía” ha quedado normalizada y validada por la tele. Esa artificialidad se rebela cuando vemos un informativo televisivo que se ha quedado un poco viejo. Y la velocidad a la que se queda viejo remite a cómo de artificiosa era esa artificialidad.

Hasta antes de ayer, la televisión era el medio masivo más importante del mundo. Ya no lo es. Ahora ese espacio lo ocupa Internet. Pasa que Internet no es un medio. Pasa que la televisión ahí sigue (La Voz, insisto, no es de hace diez años, es de hace 10 minutos)

De hecho, la interacción “televisión” “internet” reproduce la forma en la que la televisión entiende las redes. En La Voz se hacían puntuales desconexiones en las que se informaba del “Estado de las redes” como un medidor del grado de realidad que la televisión estaba generando. Esa realidad se construye con datos que no se sabe muy bien de dónde salen, pero eso, como datos: “Hay cientos de miles de personas twitteando”.

Que el uso de las redes fuera- como en la mayoría de los programas de éxito en la tele, una mezcla de adoración y mofa, poco importa.

Sólo en la tele hay algo llamado “Tele-Realidad” Solo la tele es capaz de decretar que un país entero se ha vuelto, de pronto, heavy. La tele no conoce otra forma de hablar y habla constantemente en esos términos.

Me gustaría investigar cómo era la noción de democracia pre-televisiva. Si se reproducía esa idea de “Soy el país al completo porque tengo la mayoría de los votos” como sucede ahora. No sé cómo era antes, quizás los periódicos o la radio cumplían esa función. Sé que la televisión produce esa sensación que borra “lo otro” como si no existiera. Sé que la televisión es la madre del consenso más que ningún otro medio.


Se que en Internet el consenso es imposible.

Me pregunto como será la democracia de aquí a diez años. Qué papel tendrá la tele, entonces. Y las redes.

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Tres Ventanas a la “Sociedad del Conocimiento”

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1.- LAS REDES SOCIALES Y EL MONOPOLIO DE LA ATENCIÓN

La tendencia al monopolio no es patrimonio exclusivo de las redes sociales (Ahí tenemos Disney, que posee prácticamente toda la narración audiovisual que se hace a nivel planetario) pero si representan un tipo de monopolio que se suma al de la propiedad en sentido estricto.

Imaginemos que solo pudiéramos mandar mails a las personas que compartieran cuenta con nosotros. Que desde hotmail solo pudiéramos escribir a hotmail, que desde gmail sólo pudiéramos escribir a gmail, etc. El resultado probable sería una concentración absoluta en una (dos como mucho) empresas que concentrarían todo el tráfico.

Ahora pensemos en twitter o en facebook. Sistema de comunicación sostenidos por protocolos similares a estos que no nos permiten interactuar con ellos. ¿Por qué no? ¿Por qué tenemos que tener una cuenta de Google + y otra de Facebook para hablar… Con la misma gente? ¿Que posibilidades tiene en éste contexto una empresa que quiera emprender en el negocio de la comunicación? Ninguna. Es un mercado destruido, completamente expoliado.

Con el monopolio de la atención se genera un efecto por el que Twitter y Facebook  no son herramientas, sino intermediarios entre nosotros y la realidad. La jerarquizas, la ordenan y controlan.

Necesitamos abrir los protocolos de interacción entre redes sociales para poder generar redes sociales propias, para estimular usos abiertos de las mismas y así romper la jerarquización de la mirada, sin producir aislamiento (Ahora puedes crear otra red social… pero estarás solo en ella)

2.- ¿CUÁL ES LA PLANTILLA LABORAL DE GOOGLE, FACEBOOK Y TWITTER?

El otro día me contaron que Google España tiene menos de 100 trabajadores. Hasta hace poco teníamos en la cabeza la idea de que algo que produce mucha riqueza produce, asociado a esa riqueza, mucho empleo. Puede que haya que empezar a poner esa idea en cuarentena.

Si ponemos esa idea en cuarentena tendríamos que poner en cuarentena también la idea de que eso que se ha dado en llamar “La Sociedad del Conocimiento” es una salida a la crisis económica en términos de empleabilidad.

Nos cuesta creer que vivimos en un mundo rico porque somos pobres. Las narrativas de la austeridad y la crisis económica se sostienen sobre ese principio, lo cierto es que nunca había habido tanta riqueza… Y nunca había estado tan concentrada. ¿Por qué esa riqueza no se distribuye socialmente?  Entre otras cosas porque el mecanismo de distribución de la riqueza ha sido tradicionalmente el empleo y la economía del conocimiento… No genera demasiado empleo.

Lo que pasa es que también podríamos poner en cuarentena la idea de que la plantilla de Google España o de Facebook o Twitter es tan pequeña como parece. Alguien que trabaja es alguien que produce riqueza. Generalmente esa riqueza cae en manos de otro (propietario) que redistribuye una parte en forma de salario. La riqueza que se produce en las redes se construye colectivamente por millones de personas. Esa riqueza cae en manos de alguien (Los propietarios de la redes) Pero no hay salario posible. No hay salario porque es imposible cuantificar qué volumen de riqueza genera cada uno, no hay forma de ordenar esa producción, como si la habría en una fábrica tradicional.


Esto obliga, quizás, a repensar esa redistribución. Una propuesta como la Renta Básica de Ciudadanía (Una cantidad X de dinero al mes para cada persona) aborda este problema. La financiación de los servicios públicos básicos a través de propuestas impositivas a estas empresas de la comunicación suponen una suerte de “renta indirecta” que se inyecta de nuevo en la sociedad. 

3.- LOS DERECHOS NO ENTRAN EN LA CONVERSACIÓN DE LA SOSTENIBILIDAD

La digitalización de los bienes culturales (y de los bienes, en general) ha traído consigo un intenso debate sobre nuevos modelos de negocio para la cultura, transformación de las industrias culturales o, en campos más apegados a la realidad de las redes, la sostenibilidad económica de proyectos culturales procomún.

Da igual en que ámbito se esté dando la discusión, en ninguno de ellos se abordan los derechos de las personas que trabajan en el ámbito de la creación cultural, la producción de conocimiento o la comunicación (entendida en sentido amplio) como un vector de la misma.


Esto hace que confiemos, sea en el ámbito del mercado tradicional (Y sus industrias culturales) sea en los modelos de producción cultural ligados al procomún, en la propia relación venta- servicio- clientes como el método de sostenimiento económico. Cuando la mayor parte del posible beneficio está disperso en esa misma red de micro-cooperación y apropiación que son las redes sociales.

Así hablamos de “nuevos modelos de negocio” o “propuestas de sostenibilidad en el ecosistema cultural” sin abordar la dinámica de expolio generalizada de riqueza y considerando que existe una masa de potenciales clientes que a partir del sistema de beneficios de la llamada “economía real” puede sostener un modelo de producción que ya parte de las propias redes.

Por el momento, la discusión sobre los retornos económicos se ha planteado solo desde las “industrias culturales” en términos corporativos (Cómo si se pudiera distinguir entre trabajador cultural y trabajador de otro tipo en el contexto de la red) y a partir de una obsoleta legislación de copyright.

¿Vamos a seguir confiando la sostenibilidad de un modelo de producción, exhibición y distribución de conocimiento tan sólo a las dinámicas de innovación, comunidad y emprendimiento, sin abordar la cuestión de qué derechos colectivos las sostienen y cómo se conquistan?

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Esto no es ficcion

Este es el trailer del Segundo episodio de Black Mirror. Serie británica de tres capítulos creada por Charlie Brooker que ha sido calificada como “relato de ciencia ficción” o como “fantasía distópica crítica” en diversos medios de comunicación-

Esto es una campaña publicitaria que anuncia refrescos.

 

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El pitote como pista de baile

Romain Gavras ha dirigido el vídeo del último tema de Jay Z y Kanye West. Un temazo rompe pistas cuya letra tiene una relación con el contenido del video más bien colateral. Sin embargo, nadie parece haberse centrado en la canción en sí (Insisto, temazo) ya que el contenido del vídeo ha eclipsado los análisis.

Lo podéis ver aquí:

Para los recién llegados, Gavras (hijo) ha dirigido ya varios clips atravesados por una estética de la violencia desde el grupo de chavales de extrarradio que atraviesan su territorio sembrando el caos incluso contra el propio narrador que quiere contar su historia en “Stress” para el grupo “Justice”, a la caza salvaje de pelirrojos del
mucho menos interesante “Born Free” de M.I.A.

Quién ha querido ver en éste vídeo un intento por captar el zeitgeist del momento olvida que no es más que la destilación de las constantes de un autor y sus obsesiones, cuyas resonancias están siendo construidas principalmente, por los medios. Unos medios que no se han preocupado por  atender demasiado ni al autor, ni al vídeo en sí, ni desde luego al mundo. Porque si en algo se caracteriza el momento presente es, precisamente, en una redefinición de las tácticas de enfrentamiento político y nuevas formas de afrontar la violencia política. Por más que las imágenes puedan recordarnos a los disturbios del pasado verano en Londres, los protagonistas del vídeo no recogen la complejidad del fenómeno ingles. Es más no recoge complejidad alguna. No hay materialidad de ningún tipo. El video es una pura abstracción. Esas calles son de ningún sitio, son, como veremos finalmente, una pista de baile, un territorio de juegos.

Un dato que salta a la vista (aunque nadie parece querer mencionarlo) En todo el clip no hay ni una sola mujer.  Esa retórica del enfrentamiento es pura masculinidad que conecta directamente con las declinaciones de estética filo-gay poligoneras de Zack Snyder en 300

Sobre aquella película escribieron los Wu Ming un texto excelente “Alegoría y Guerra en 300”, que habla de la imagen que apela directamente a concepción plana del heroísmo.  Imágenes que se insertan en el hipotálamo, y activan la testosterona, pero que no producen nada.

El clip es una carísima estetización de los millones de vídeos de pitote policial que se pueden encontrar metiendo “riot” en youtube acompañados de musica tecno, Rage Against The Machine o (mi favorito)Atari Teenage Riot dándolo todo en el primero de Mayo Berlinés. Vídeos que, en algunos casos, tienen más de quince años. Ha llovido como para considerar el vídeo una buena forma de capturar “los tiempos que vivimos

Es posible que el clip venga a certificar precisamente eso, no una celebración del momento, sino la carta de defunción de una determinada forma de pensar la violencia política. (Atentos a ese momento en el que el escenario de guerra se ilumina con sus ráfagas verdes y se convierte en una pista de baile) El enfrentamiento policia-manifestantes aparece, por tanto, como un territorio expresivo desproblematizado, un territorio de representación, un juego.

Los medios de comunicación pueden responder al estilo “Alegoria y Guerra” desde su hipotálamo queriendo ver finas reflexiones sobre la crisis dónde no hay más que una coreografía de la violencia  que lo único que índica del zeitgeist es que el mainstream ha perdido, quizás definitivamente, el sentido del humor.

No está de más recordar este vídeo realizado para los Chemical Brothers que tiene más ideas por segundo de las que puedo contar.

 

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Las pasiones del 12M15M

 “Juntos somos la Esperanza contra la derrota del Mundo” (La Kermes: Mais Je Sais)

“Vivir juntos, morir solos”. La frase es una serie que has visto, que hemos visto muchos. Se acabó hace tiempo. Ahora, si no hubiéramos visto la serie diríamos que suena a otra cosa. Morir solos suena a un universo posible, suena aquí cerca. Es como morirse dos veces, ¿no? Morirnos, mierda. Solos, más mierda.

Me dijo mi padre el otro día que la semana pasada le dijo el médico que quizás tenía un tumor. Finalmente no fue así, ¿sabéis? Al final era grasa que parecía un tumor. Nos lo dijo a mi hermano y a mi cuando ya había pasado todo. Tardo una semana más o menos en saberlo. Estuvo una semana pensando que se moría, solo. Morir solos. Yo, cuando me lo dijo, no puedo evitarlo, pensé en cuidar a mi padre. ¿Cómo iba a cuidar a mi padre si se ponía enfermo? Pensé en el tiempo que hace que no cobro o en lo que cobro cuando cobro. Pensé en mi alquiler. Pensé en mis amigos con hijos y en el dinero que tienen. Pensé en mi hermano y su curro en prácticas. Pensé que vivo en un mundo en que el cariño y el cuidado dependen de la renta.

Morir solos, me dije. “Vivir solos, me respondí” “Morir vivos” funcionaba también bien.

Vivir juntos. Vivir: bien. Juntos: mejor.

Comento con un amigo que las acciones del gobierno cada vez me resultan más parecidas a cómo me imagino los últimos coletazos de la Unión Soviética. Imagino a los detenidos de Barcelona como los últimos detenidos por cruzar el muro de Berlín. Imagino al Ministro de Interior como el viejo funcionario de un régimen moribundo. El signo, sin embargo, está cambiado. El fin del capitalismo no será un desmorone, sino una hiper-aceleración. Velocidad absurda. Cinética destructiva.

Vale. El 1215M y las pasiones.

Hay pasiones que se ven. Se ve la rabia, ¿cómo no verla? Es pulsante, es lacerante, es agresiva. La colección de razones puestas en fila como un ejercito de miseria. La rabia, claro. Ahí está. Con la rabia está la protesta, el derecho al pataleo, la queja, el grito. Quedarnos roncos. La rabia y la protesta, soltar el aire de los pulmones. Bien. Ir a cogerlo luego, ¿A dónde? No es suficiente. No es suficiente con la rabia y la protesta. La respiración de un cuerpo necesita más cosas.

Celebración, celebrarnos. Mirarnos, volver a vernos. Encontrarnos, reconocernos. Claro que si. Juntos. Estar juntos. Evitar morir vivos. Claro. Pero celebrar, ¿qué? ¿La memoría? ¿La nostalgia? ¿Los buenos viejos tiempos? No. Celebrar nuestro ahora. Nuestro momento. La alegría de estar juntos aquí y ahora. El 12M en una calle, en una plaza. Poder hablarnos, no para recordarnos c uando hablábamos (que rollo) Para hablarnos otra vez, de otras cosas, quizás. Si el 12M es una celebración del pasado… no tendrá futuro alguno.

El Miedo está ahí también, ¿no? El miedo porque han dicho que no se puede. Que eso no se puede. Que eso está PRO-HI-BI-DO. Y entonces el miedo actúa ahí como un cuchillo en la mantequilla, separando. Desuniendo. Buscando formas de que sea la rabia la que mande en exclusiva… O la nostalgia la que mande en exclusiva.

El 12M15M no será una guerra. No será un paseo, tampoco. Ni la guerra que quieren ni el paseo que quieren. Será otra cosa. Me lo repito cada día. Sera-otra-cosa. Será vivir juntos. Papá, escucha, será vivir juntos. De aquí no se marcha nadie. Estamos juntos en esto. Como en Titánic, Rose y Jack: Si saltas tú salto yo. Otra vez. Será otra cosa.

Hay pasiones que no se ven y tienen que verse. La fragilidad, por ejemplo. Somos frágiles. Somos porcelana china en equilibrio. Somos funambulistas sin red, sin cuerda. El coyote atravesando el desfiladero. Somos frágiles. Si pensamos que somos fuertes exclusivamente enterraremos las pasiones frágiles y dejaremos de cuidarnos. Dispararemos a la nada como super -novas. Nos extinguiremos. No somos fuertes. Somos frágiles. Esa es nuestra fortaleza. Si fuéramos fuertes no necesitaríamos a nadie, pero necesitamos a todo el mundo. A cada uno. Uno a uno. Vivir juntos porque somos frágiles. De aquí salimos juntos. La plaza la tomamos juntas. Somos, si acaso, aliento.

Por eso tenemos cuidado. Tener cuidado no es no hacer. Es hacer con cuidado. Cuidado viene de cuidar. De preocuparnos, de no ser omnipotentes. Cuidado viene de cuidar y ser cuidado. Reconocer la fragilidad y cuidarnos nos permite ser creativos y desafiantes. Nos permite ser amigables con cualquiera, nos permite doblar los límites de lo posible. Frágiles, sí, pero decididas. Fŕagiles si, pero comprometidos con nuestra palabra.

El 12M15M será creación. Un momento para crear momentos. Una incubadora para nuevos momentos. Será proyección en el espacio y el tiempo. Será darnos un mapa.

Y así, si. Así, ahí está. Alegría. Alegría por doblarles la cintura sin tocarles. Alegría por deshacernos de lo inútil. Alegría por crear una posibilidad (o mil) Alegría por volver.

Vivir juntos. Contra la derrota del mundo.

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Extraterrestre: Héroes de tiempos sin épica.

El cine de Nacho Vigalondo nos sitúa siempre en una realidad cuyo espacio-tiempo no es absolutamente coherente. Pero esa dislocación, propia del cine de ciencia-ficción, aparece siempre de manera anómala.

En Extraterrestre, esa dislocación paradójica es ejemplar, ya que el elemento de ciencia ficción se presenta como el elemento costumbrista. Lo extraño forma parte del paisaje, se incorpora a la cotidianidad. Se le despoja, por tanto, de épica. Y son las interacciones con ese “extraño naturalizado” las que rebelan a los personajes (nosotros, tú, cualquiera) como los auténticos marcianos. Marcianos de si mismos. Extrañados.

Extraterrestre es una película de amor, no verlo es quedarse en la epidermis. Hay un dato que me parece clave para entender esto. Si, es cierto, cinco personajes encerrados en una localización pero… ¿durante cuanto tiempo? Una de las claves de la comedia es la unidad espacio-tiempo y Extraterrestre rompe la norma y llena la narración de elípsis y transiciones, porque no está contando una historia de risa, igual que no está contando una ciencia ficción, sino una historia de amor: Un proceso.

Quizás elijo comentar esto porque todo el mundo ha hecho énfasis en los múltiples tonos de comedia que pueblan la película. Desde la más “chorra” hasta formas muy virtuosas de un humor que juega a su propio fracaso para hacer reír. Todo esos tonos y modulaciones del humor están ahí de forma constante (y divertidísima) pero el torrente subterráneo es otro

¿Cómo es la épica cuando ya no hay una épica posible? ¿Cuando los antagonismos del relato forman parte del paisaje? ¿Cuando los protagonistas ya no son ni la persona común embarcado en una historia fascinante que lucha contra los elementos, ni la persona común que huye de una realidad que le supera (Declinación posmoderna del cine de catástrofes) Sino la persona común que vive la catástrofe como un cotidiano y que tiene que buscarse formas nuevas de dignidad personal (O sea, de épica)

Decir que en Extraterrestre se miente sin parar es solo quedarse a medias, porque también se dicen muchas verdades. La mayoría de ellas en silencio, a través de mirada o dispositivos de grabación que sirven para encuadrar lo que se desea o para ser todo lo sincero que no eres capaz de ser cara a cara. Así, la épica se rebela cuando se vuelve relato.

Y los héroes… Los héroes nacen cuando asumen que han perdido. Paradojas de la épica (y la ética) en tiempos sin moralejas, sin certidumbres, dónde solo nos queda el amor para ponernos los pies en la tierra.

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