De pronto, los libros.

Ani Difranco dice en su canción My IQ “Cualquier herramienta es un arma si se coge con la suficiente firmeza”.

El símbolo de algo siempre tiene dos partes. La primera, es la que lo dibuja como cliché, como superficie algo tonta, pero con la capacidad suficiente de replicar para pasar de mano en mano. El símbolo es copiable. Es de cualquiera.

La otra parte es la oculta, la que apela a un sentido más profundo de su uso, la que explica por qué esa concreción simbólica funciona y otras no lo hacen. O dicho de otra forma, ¿porque esa concreción del símbolo aparece ahora y no antes y de está forma y no de otra?

Movilizaciones contra los recortes en la educación en la ciudad de Valencia. La policía reprime a cientos de jóvenes y el efecto contagio lleva a miles a las calles. De pronto, una imagen impacta en la red y se distribuye a hípervelocidad.  Pârece que la fotografía ni siquiera ha sido tomada en las movilizaciones de Valencia, pero la red la da por buena como símbolo de las mismas.

La imagen tiene resonancias importantes. La superficial es la que dice que los libros son los guardianes del conocimiento, que son buenos por naturaleza, que siempre son interesantes o que “los malos” no leen. Esta idea totalmente superficial ha sido convenientemente puesta a debate en el magnífico panfleto, Hitler, de pequeño, leía mucho.

Lo curioso es que la presencia de los libros como signo de otra cosa, tiene una cierta memoria reciente. En las movilizaciones que durante finales de 2010 y todo el 2011 tuvieron lugar, especialmente en Italia e Inglaterra, se popularizó el llamado “Book Bloc”

El libro constituía un mecanismo de defensa contra la policía en lo concreto y un mecanismo de visibilización de la composición social y técnica que protagonizaba las luchas. El libro se convierte pues en el receptáculo de los imaginarios de cada quién y del valor productivo fundamental en el capitalismo financiero: La explotación del conocimiento.

Como se puede ver en las imágenes, el book bloc tiene una connotación pseudo militar. Sirve para agruparse tras algo y funciona a partir de bloques. Hace meses entrevisté a la investigadora Elena Garmendia que ha estudiado este fenómeno:

“Expresión política y expresión de identidad cultural están totalmente entrelazadas. Esta cosa de los Book Blocs (Escudos con forma de libro que los manifestantes llevan para defenderse de la policía) por ejemplo, nació en las movilizaciones de estudiantes italianas e inglesas es una belleza. La idea de que tú estás ahí defendiendo “Moby Dick” o “Tropico de Cáncer” o los textos de Angela Davis es también la idea de que todos esos textos te constituyen. En Londres había pintadas increíbles que contenían solo títulos de libros, de discos de punk, de películas. Esa afirmación de “esto soy yo” me interesa mucho. Puede parecer una negación, un dispositivo de captura de la identidad, pero también es potencia de afirmación que tiene posibilidad de ser “no dependiente”

El llevar un libro a las movilizaciones de Valencia también tiene cierta historia en nuestro entorno inmediato. Durante las primeras semanas de las movilizaciones del 15M y las acampadas en las plazas. La escritora Silvia Nanclares lanzó una idea a través de su blog, ya que varias acampadas se habían dotado de una biblioteca (De nuevo, se consideraba el acceso al conocimiento algo tan esencial como la enfermería, el cuidado de los hijos o la alimentación) La idea consistía en recomendar que libro te llevarías a una acampada. Debido al éxito que tuvo la propuesta, ésta desencadenó un proceso de cooperación que, meses después, ha dado la primera biblioteca libre y autoorganizada nacida de un movimiento de este tipo: Bookcamping.

No es raro, por tanto, encontrar que jóvenes y no tan jóvenes porten sus libros en señal de protesta, pero principalmente como expresión de si mismos. El book block se ha distribuido molecularmente y ha dibujado un nuevo grupo, cuyas fronteras no son tan cerradas ni se presenta como herramienta defensiva ante la agresión policial (Directamente física) sino como mecanismo colectivo de identificación.

Digamos que ésta imagen:

No se parece a ésta:

Sino a ésta otra:

Pd.- Por el momento, eso si, tendremos que seguir soñando con el día en que al levantar nuestras manos en señal de protesta portemos tebeos, videojuegos, ordenadores, películas, etc. Pero en realidad… Ya lo estamos haciendo. No en vano. No olvidemos que el otro signo que más circula como representación del movimiento, es la máscara de V de Vendetta. Un tebeo y una película.

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