Extraterrestre: Héroes de tiempos sin épica.

El cine de Nacho Vigalondo nos sitúa siempre en una realidad cuyo espacio-tiempo no es absolutamente coherente. Pero esa dislocación, propia del cine de ciencia-ficción, aparece siempre de manera anómala.

En Extraterrestre, esa dislocación paradójica es ejemplar, ya que el elemento de ciencia ficción se presenta como el elemento costumbrista. Lo extraño forma parte del paisaje, se incorpora a la cotidianidad. Se le despoja, por tanto, de épica. Y son las interacciones con ese “extraño naturalizado” las que rebelan a los personajes (nosotros, tú, cualquiera) como los auténticos marcianos. Marcianos de si mismos. Extrañados.

Extraterrestre es una película de amor, no verlo es quedarse en la epidermis. Hay un dato que me parece clave para entender esto. Si, es cierto, cinco personajes encerrados en una localización pero… ¿durante cuanto tiempo? Una de las claves de la comedia es la unidad espacio-tiempo y Extraterrestre rompe la norma y llena la narración de elípsis y transiciones, porque no está contando una historia de risa, igual que no está contando una ciencia ficción, sino una historia de amor: Un proceso.

Quizás elijo comentar esto porque todo el mundo ha hecho énfasis en los múltiples tonos de comedia que pueblan la película. Desde la más “chorra” hasta formas muy virtuosas de un humor que juega a su propio fracaso para hacer reír. Todo esos tonos y modulaciones del humor están ahí de forma constante (y divertidísima) pero el torrente subterráneo es otro

¿Cómo es la épica cuando ya no hay una épica posible? ¿Cuando los antagonismos del relato forman parte del paisaje? ¿Cuando los protagonistas ya no son ni la persona común embarcado en una historia fascinante que lucha contra los elementos, ni la persona común que huye de una realidad que le supera (Declinación posmoderna del cine de catástrofes) Sino la persona común que vive la catástrofe como un cotidiano y que tiene que buscarse formas nuevas de dignidad personal (O sea, de épica)

Decir que en Extraterrestre se miente sin parar es solo quedarse a medias, porque también se dicen muchas verdades. La mayoría de ellas en silencio, a través de mirada o dispositivos de grabación que sirven para encuadrar lo que se desea o para ser todo lo sincero que no eres capaz de ser cara a cara. Así, la épica se rebela cuando se vuelve relato.

Y los héroes… Los héroes nacen cuando asumen que han perdido. Paradojas de la épica (y la ética) en tiempos sin moralejas, sin certidumbres, dónde solo nos queda el amor para ponernos los pies en la tierra.

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