Las pasiones del 12M15M

 “Juntos somos la Esperanza contra la derrota del Mundo” (La Kermes: Mais Je Sais)

“Vivir juntos, morir solos”. La frase es una serie que has visto, que hemos visto muchos. Se acabó hace tiempo. Ahora, si no hubiéramos visto la serie diríamos que suena a otra cosa. Morir solos suena a un universo posible, suena aquí cerca. Es como morirse dos veces, ¿no? Morirnos, mierda. Solos, más mierda.

Me dijo mi padre el otro día que la semana pasada le dijo el médico que quizás tenía un tumor. Finalmente no fue así, ¿sabéis? Al final era grasa que parecía un tumor. Nos lo dijo a mi hermano y a mi cuando ya había pasado todo. Tardo una semana más o menos en saberlo. Estuvo una semana pensando que se moría, solo. Morir solos. Yo, cuando me lo dijo, no puedo evitarlo, pensé en cuidar a mi padre. ¿Cómo iba a cuidar a mi padre si se ponía enfermo? Pensé en el tiempo que hace que no cobro o en lo que cobro cuando cobro. Pensé en mi alquiler. Pensé en mis amigos con hijos y en el dinero que tienen. Pensé en mi hermano y su curro en prácticas. Pensé que vivo en un mundo en que el cariño y el cuidado dependen de la renta.

Morir solos, me dije. “Vivir solos, me respondí” “Morir vivos” funcionaba también bien.

Vivir juntos. Vivir: bien. Juntos: mejor.

Comento con un amigo que las acciones del gobierno cada vez me resultan más parecidas a cómo me imagino los últimos coletazos de la Unión Soviética. Imagino a los detenidos de Barcelona como los últimos detenidos por cruzar el muro de Berlín. Imagino al Ministro de Interior como el viejo funcionario de un régimen moribundo. El signo, sin embargo, está cambiado. El fin del capitalismo no será un desmorone, sino una hiper-aceleración. Velocidad absurda. Cinética destructiva.

Vale. El 1215M y las pasiones.

Hay pasiones que se ven. Se ve la rabia, ¿cómo no verla? Es pulsante, es lacerante, es agresiva. La colección de razones puestas en fila como un ejercito de miseria. La rabia, claro. Ahí está. Con la rabia está la protesta, el derecho al pataleo, la queja, el grito. Quedarnos roncos. La rabia y la protesta, soltar el aire de los pulmones. Bien. Ir a cogerlo luego, ¿A dónde? No es suficiente. No es suficiente con la rabia y la protesta. La respiración de un cuerpo necesita más cosas.

Celebración, celebrarnos. Mirarnos, volver a vernos. Encontrarnos, reconocernos. Claro que si. Juntos. Estar juntos. Evitar morir vivos. Claro. Pero celebrar, ¿qué? ¿La memoría? ¿La nostalgia? ¿Los buenos viejos tiempos? No. Celebrar nuestro ahora. Nuestro momento. La alegría de estar juntos aquí y ahora. El 12M en una calle, en una plaza. Poder hablarnos, no para recordarnos c uando hablábamos (que rollo) Para hablarnos otra vez, de otras cosas, quizás. Si el 12M es una celebración del pasado… no tendrá futuro alguno.

El Miedo está ahí también, ¿no? El miedo porque han dicho que no se puede. Que eso no se puede. Que eso está PRO-HI-BI-DO. Y entonces el miedo actúa ahí como un cuchillo en la mantequilla, separando. Desuniendo. Buscando formas de que sea la rabia la que mande en exclusiva… O la nostalgia la que mande en exclusiva.

El 12M15M no será una guerra. No será un paseo, tampoco. Ni la guerra que quieren ni el paseo que quieren. Será otra cosa. Me lo repito cada día. Sera-otra-cosa. Será vivir juntos. Papá, escucha, será vivir juntos. De aquí no se marcha nadie. Estamos juntos en esto. Como en Titánic, Rose y Jack: Si saltas tú salto yo. Otra vez. Será otra cosa.

Hay pasiones que no se ven y tienen que verse. La fragilidad, por ejemplo. Somos frágiles. Somos porcelana china en equilibrio. Somos funambulistas sin red, sin cuerda. El coyote atravesando el desfiladero. Somos frágiles. Si pensamos que somos fuertes exclusivamente enterraremos las pasiones frágiles y dejaremos de cuidarnos. Dispararemos a la nada como super -novas. Nos extinguiremos. No somos fuertes. Somos frágiles. Esa es nuestra fortaleza. Si fuéramos fuertes no necesitaríamos a nadie, pero necesitamos a todo el mundo. A cada uno. Uno a uno. Vivir juntos porque somos frágiles. De aquí salimos juntos. La plaza la tomamos juntas. Somos, si acaso, aliento.

Por eso tenemos cuidado. Tener cuidado no es no hacer. Es hacer con cuidado. Cuidado viene de cuidar. De preocuparnos, de no ser omnipotentes. Cuidado viene de cuidar y ser cuidado. Reconocer la fragilidad y cuidarnos nos permite ser creativos y desafiantes. Nos permite ser amigables con cualquiera, nos permite doblar los límites de lo posible. Frágiles, sí, pero decididas. Fŕagiles si, pero comprometidos con nuestra palabra.

El 12M15M será creación. Un momento para crear momentos. Una incubadora para nuevos momentos. Será proyección en el espacio y el tiempo. Será darnos un mapa.

Y así, si. Así, ahí está. Alegría. Alegría por doblarles la cintura sin tocarles. Alegría por deshacernos de lo inútil. Alegría por crear una posibilidad (o mil) Alegría por volver.

Vivir juntos. Contra la derrota del mundo.

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Extraterrestre: Héroes de tiempos sin épica.

El cine de Nacho Vigalondo nos sitúa siempre en una realidad cuyo espacio-tiempo no es absolutamente coherente. Pero esa dislocación, propia del cine de ciencia-ficción, aparece siempre de manera anómala.

En Extraterrestre, esa dislocación paradójica es ejemplar, ya que el elemento de ciencia ficción se presenta como el elemento costumbrista. Lo extraño forma parte del paisaje, se incorpora a la cotidianidad. Se le despoja, por tanto, de épica. Y son las interacciones con ese “extraño naturalizado” las que rebelan a los personajes (nosotros, tú, cualquiera) como los auténticos marcianos. Marcianos de si mismos. Extrañados.

Extraterrestre es una película de amor, no verlo es quedarse en la epidermis. Hay un dato que me parece clave para entender esto. Si, es cierto, cinco personajes encerrados en una localización pero… ¿durante cuanto tiempo? Una de las claves de la comedia es la unidad espacio-tiempo y Extraterrestre rompe la norma y llena la narración de elípsis y transiciones, porque no está contando una historia de risa, igual que no está contando una ciencia ficción, sino una historia de amor: Un proceso.

Quizás elijo comentar esto porque todo el mundo ha hecho énfasis en los múltiples tonos de comedia que pueblan la película. Desde la más “chorra” hasta formas muy virtuosas de un humor que juega a su propio fracaso para hacer reír. Todo esos tonos y modulaciones del humor están ahí de forma constante (y divertidísima) pero el torrente subterráneo es otro

¿Cómo es la épica cuando ya no hay una épica posible? ¿Cuando los antagonismos del relato forman parte del paisaje? ¿Cuando los protagonistas ya no son ni la persona común embarcado en una historia fascinante que lucha contra los elementos, ni la persona común que huye de una realidad que le supera (Declinación posmoderna del cine de catástrofes) Sino la persona común que vive la catástrofe como un cotidiano y que tiene que buscarse formas nuevas de dignidad personal (O sea, de épica)

Decir que en Extraterrestre se miente sin parar es solo quedarse a medias, porque también se dicen muchas verdades. La mayoría de ellas en silencio, a través de mirada o dispositivos de grabación que sirven para encuadrar lo que se desea o para ser todo lo sincero que no eres capaz de ser cara a cara. Así, la épica se rebela cuando se vuelve relato.

Y los héroes… Los héroes nacen cuando asumen que han perdido. Paradojas de la épica (y la ética) en tiempos sin moralejas, sin certidumbres, dónde solo nos queda el amor para ponernos los pies en la tierra.

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Kafka empresarial 2.0.

Hoy, 24 de Marzo de 2012, he descubierto que estoy violando mi propia propiedad intelectual. Suena raro, ¿verdad?

A media mañana he recibido a través de twitter la información de que mi cortometraje “Lo que tú quieras oír”, dirigido y producido por mí, de cuyos derechos soy propietario y que tiene licencia Creative Commons BY-NC-SA, no estaba disponible a través de youtube. El mensaje en cuestión decía: “The uploader has not made this video available”, es decir, la persona que ha subido el video (yo) no lo ha puesto disponible.

Esto me ha extrañado, ya que el vídeo es público en youtube desde hace años, tan público que tiene más de 100 millones de descargas, ha sido el vídeo más visto en español y ha llegado a ser el tercer vídeo más visto de la historia de youtube.

He entrado en mi cuenta para ver qué sucedía y he descubierto que el corto tenía una nota de posible infracción de la propiedad intelectual enviada por “Telecinco”, sin más datos que esos. Se me permitía recurrir la impugnación, aunque se me indicaba que si mentía podía llegar a perder mi cuenta. Aún a riesgo de mentir sobre mí mismo o tener una doble personalidad perversa, un Evil Yo llamado “Telecinco” que me estuviera haciendo la puñeta, he optado por el sentido común y les he indicado que el corto es mío y que jamás he firmado acuerdo alguno con Telecinco al respecto.

En estos momentos el cortometraje está disponible de nuevo (se ha puesto disponible en el momento en que he impugnado) pero con la publicidad de mi cuenta desactivada, no solo en éste corto, sino en todos los de mi cuenta.

Creo que la situación es lo suficientemente grave como para abrir un debate al respecto.

1.- ¿Cómo es posible que youtube pide al propietario de una cuenta que pruebe la autoría de sus contenidos y no se lo exija a quién demanda la propiedad sobre ellos?

2.- ¿Cómo es posible que Telecinco demande la autoría de videos en youtube que no le pertenecen?

3.- ¿Cómo es posible que el titular de la cuenta no reciba si quiera un mail que explique la situación?

4.- ¿Cómo es posible que, ante la duda, youtube se ponga del lado de telecinco y no de su propio usuario?

5.- Los sistemas de moderación y control automático del copyright quizás no son tan garantistas como parece.

6.- ¿Qué sistemas utilizan las grandes empresas para defender el copyright de sus productos?

Independientemente de las decisiones concretas que yo tome sobre la situación de mi cuenta y mis futuras producciones en relación a youtube, creo que se trata de un problema colectivo.

Si mi corto, que ha sido asociado a mi nombre públicamente incluso en telediarios en prime time, es sospechoso de ser propiedad de una empresa que nada tiene que ver con él, ¿qué pasa con todos los usuarios que suben sus vídeos, que no tienen tanta repercusión y a los que Telecinco decide denunciar?

El único motivo que se me ocurre es que youtube considera a los titulares de sus cuenta trabajadores sin derechos que solo están ahí para darle publicidad a fuerza de tráfico.

En cuanto a Telecinco, lo único que soy capaz de imaginar es una política de denuncias colectiva y por defecto con métodos que saben que tienen las de ganar porque es el titular de la cuenta quien tiene que defenderse y, porque, con la excusa del método automático que “recupera tus derechos” (que pueden suspenderse sin aviso, sin control, etc.), pues consideran que eso son las mínimas garantías sociales

Nos hemos acostumbrado demasiado a sistemas opacos de gestión de nuestros derechos y las consecuencias son gravísimas (lo mío es una anécdota de fácil resolución, el problema que presenta no lo es).

Ayer se puso en marcha la ley de Transparencia en nuestro país, sin embargo, las nuevas empresas que se venden bajo el prisma de la participación ciudadana abierta son tan opacas que empiezan a recordar a mecanismo kafkianos de gobierno.

Seguiremos informando.

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De pronto, los libros.

Ani Difranco dice en su canción My IQ “Cualquier herramienta es un arma si se coge con la suficiente firmeza”.

El símbolo de algo siempre tiene dos partes. La primera, es la que lo dibuja como cliché, como superficie algo tonta, pero con la capacidad suficiente de replicar para pasar de mano en mano. El símbolo es copiable. Es de cualquiera.

La otra parte es la oculta, la que apela a un sentido más profundo de su uso, la que explica por qué esa concreción simbólica funciona y otras no lo hacen. O dicho de otra forma, ¿porque esa concreción del símbolo aparece ahora y no antes y de está forma y no de otra?

Movilizaciones contra los recortes en la educación en la ciudad de Valencia. La policía reprime a cientos de jóvenes y el efecto contagio lleva a miles a las calles. De pronto, una imagen impacta en la red y se distribuye a hípervelocidad.  Pârece que la fotografía ni siquiera ha sido tomada en las movilizaciones de Valencia, pero la red la da por buena como símbolo de las mismas.

La imagen tiene resonancias importantes. La superficial es la que dice que los libros son los guardianes del conocimiento, que son buenos por naturaleza, que siempre son interesantes o que “los malos” no leen. Esta idea totalmente superficial ha sido convenientemente puesta a debate en el magnífico panfleto, Hitler, de pequeño, leía mucho.

Lo curioso es que la presencia de los libros como signo de otra cosa, tiene una cierta memoria reciente. En las movilizaciones que durante finales de 2010 y todo el 2011 tuvieron lugar, especialmente en Italia e Inglaterra, se popularizó el llamado “Book Bloc”

El libro constituía un mecanismo de defensa contra la policía en lo concreto y un mecanismo de visibilización de la composición social y técnica que protagonizaba las luchas. El libro se convierte pues en el receptáculo de los imaginarios de cada quién y del valor productivo fundamental en el capitalismo financiero: La explotación del conocimiento.

Como se puede ver en las imágenes, el book bloc tiene una connotación pseudo militar. Sirve para agruparse tras algo y funciona a partir de bloques. Hace meses entrevisté a la investigadora Elena Garmendia que ha estudiado este fenómeno:

“Expresión política y expresión de identidad cultural están totalmente entrelazadas. Esta cosa de los Book Blocs (Escudos con forma de libro que los manifestantes llevan para defenderse de la policía) por ejemplo, nació en las movilizaciones de estudiantes italianas e inglesas es una belleza. La idea de que tú estás ahí defendiendo “Moby Dick” o “Tropico de Cáncer” o los textos de Angela Davis es también la idea de que todos esos textos te constituyen. En Londres había pintadas increíbles que contenían solo títulos de libros, de discos de punk, de películas. Esa afirmación de “esto soy yo” me interesa mucho. Puede parecer una negación, un dispositivo de captura de la identidad, pero también es potencia de afirmación que tiene posibilidad de ser “no dependiente”

El llevar un libro a las movilizaciones de Valencia también tiene cierta historia en nuestro entorno inmediato. Durante las primeras semanas de las movilizaciones del 15M y las acampadas en las plazas. La escritora Silvia Nanclares lanzó una idea a través de su blog, ya que varias acampadas se habían dotado de una biblioteca (De nuevo, se consideraba el acceso al conocimiento algo tan esencial como la enfermería, el cuidado de los hijos o la alimentación) La idea consistía en recomendar que libro te llevarías a una acampada. Debido al éxito que tuvo la propuesta, ésta desencadenó un proceso de cooperación que, meses después, ha dado la primera biblioteca libre y autoorganizada nacida de un movimiento de este tipo: Bookcamping.

No es raro, por tanto, encontrar que jóvenes y no tan jóvenes porten sus libros en señal de protesta, pero principalmente como expresión de si mismos. El book block se ha distribuido molecularmente y ha dibujado un nuevo grupo, cuyas fronteras no son tan cerradas ni se presenta como herramienta defensiva ante la agresión policial (Directamente física) sino como mecanismo colectivo de identificación.

Digamos que ésta imagen:

No se parece a ésta:

Sino a ésta otra:

Pd.- Por el momento, eso si, tendremos que seguir soñando con el día en que al levantar nuestras manos en señal de protesta portemos tebeos, videojuegos, ordenadores, películas, etc. Pero en realidad… Ya lo estamos haciendo. No en vano. No olvidemos que el otro signo que más circula como representación del movimiento, es la máscara de V de Vendetta. Un tebeo y una película.

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Discursos en la Crisis: The Artist y La Chispa de la Vida.

Don Draper termina la segunda temporada de Mad Men vendiendole a Kodak la “nostalgia” como elemento sustancial de su modelo de negocio. La fotografía que captura el pasado para rememorarlo. El pasado, por tanto, como lugar de consuelo ante las incertidumbres del presente.

The Artist, dirigida por Michel Hazanavicius, es una fotografía Kodak en movimiento para tiempos de crisis. Una película muda en la que el protagonista ve en la innovación tecnológica que supone el sonido una amenaza casi sobrenatural a la hegemonía de una cierta elegancia cinematográfica. El personaje de Jean Dujardin rechaza el sonoro por lo que tiene de novedad.

The Artist encarna el perfecto producto para el mainstream. Un giro barroco de la cultura poco problemática. Aquí “lo viejo” es el valor fundamental de la propuesta. Es impresionante como Hazanavicius se afana en su ejercicio de caligrafía, llegando a reproducir no solo la estética de las películas mudas, sino incluso las relaciones sociales que representaban (Paradigmático en el caso de la historia de amor) Lejos de las lecturas del cine posmoderno de los Coen (por poner un ejemplo) con “El Hombre que Nunca estuvo allí” dónde la estética clásica escondía un artefacto perverso, aquí se celebra la condición “A histórica” de la película. El fin de la historia que soñaba Francis Fukuyama convertido en relato.

La sartenada de premios, buenas críticas, etc y su lanzamiento como favorita para los Oscars nos devuelven un panorama que vendría a resumirse en que el clasicismo es el soporto de las nuevas forma de narración reaccionaria. Y ahí está el biopic de Margaret Thatcher para dar buena cuenta del momento histórico.

The Artist viene a ser el reverso edulcorado de la “La Chispa de la Vida”. La última película de Alex de la Iglesia no podría estar más anclada en el presente. Un espectáculo en que los poderes inmóviles de la sociedad (Los medios de comunicación, la política institucional, el dinero, la cultura) tiene capacidad de movimiento en torno a un ser inmovilizado y solo liberado por la capacidad de su mujer para no abandonarse al cinismo y recoger la dignidad colectiva. Es decir, recuperar la capacidad para moverse y salir del teatro.

La chispa de la vida es una película de trazo grueso, caricaturesca hasta rozar la abstracción. No es sutil, sino explícita. Hay momentos en los que da sensación de velocidad e improvisación, de acabado uniendo partes de otras formas narrativas ajenas del cine de Alex de la Iglesia.

La película es, en fin, un monstruo, un collaje. Un graffiti, un sms dónde las “ces” están escritas con K y hay muchos emoticonos. No se me ocurre mejor aproximación a un presente dónde las verdades evidentes pretenden delimitar el horizonte de lo posible… Pero también el lugar desde el que muchos huyen, escapan, recuperan la dignidad colectiva… Aunque solo sea proponiéndole a un hombre con un hierro en la cabeza bajarle una tortilla para que pueda cenar.

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Segunda temporada de Sherlock: “Smart is the New Sexy”

 La primera temporada de Sherlock, actualización del mito creado por Conan Doyle a nuestro presente saturado de información y estímulos era, sin embargo, un tanto errática. El trabajo de Mark Gatiss y Stephen Moffat (Mejor guionista televisivo del Reino Unido y parte del extranjero) al frente del cotarro, la química entre Holmes y Watson, así como una capacidad asombrosa para incorporar detalles de cara al “Holmesofilo” más exigente y ser, a la vez, comprensible para cualquiera, no evitaba una cierta dispersión o al menos la sensación de que los capítulos eran compartimentos estanco. Si de allí uno salía con ganas de mucho más, la segunda temporada ha resultado ser un tour de force, superando la primera casi a todos los niveles.

Los tres capítulos que componen el segundo arco de la serie están diseñados para atacar y (re)definir los tres puntos del personaje de Holmes que parecían ajenos al mismo: El afecto erótico (A Scandal in Belgravia), el miedo irracional (The Hounds of Baskerville) y la empatía (The Reichenbach Fall) Todo ello atravesado por la presencia del antagonismo básico de Holmes, presentado en la anterior temporada, arquetipo del malvado que da sentido, reverso perverso de lo mismo, pre-supervillano victoriano, Moriarty.

El enfrentamiento con Moriarty, diseñado para convertir a Holmes en (finalmente) humano, se sostiene sobre una trama que casi se inicia en Belgravia, el primer capítulo de la nueva temporada y que esconde en su seno, una interesante léctura crítica del presente mediático de Inglaterra.

Es casi imposible no pensar en que mientras Gatiss y Moffat diseñaban la serie, la televisión y la prensa se enfrentaban al escándalo “News of The World” que ligaba corrupción, medios de comunicación y clase política y que, prácticamente, ponía en tela de juicio el entramado mismo de la estructura del poder del país. En esa pantanosa superficie, Sherlock aparece como guardián de una parcela de dignidad inquebrantable que es la de descubrir la verdad. No en vano, el tercer capítulo de la serie nos muestra el reverso tenebroso de la sobrexposición mediática y la facilidad con la que se disemina la creencia contra el pensamiento.

Sin embargo, las palabras de Irene Adler al principio del primer capítulo señalan al espectador y capturan un momento de nuestro presente: “Smart is the new Sexy”, la inteligencia (aunque sea fría y aparentemente carente de más pasión que su propia excitación) es más de fiar que la mentira… Pero es Moriarty quién cierra la frase de Adler en el tercer capítulo cuando explica que desde que Holmes le ha hecho “famoso” se ha convertido en “Sexo” para gobiernos, terroristas y redes del crimen internacional.

Bola Extra: Los tres artículos que El Emperador de los Helados ha dedicado a la serie lo explican todo mucho mejor que yo.

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2012: El año del fin del consenso.

 1.- La aparición de esa categoría llamada “Cine Invisible” no es más que la punta de un gran Iceberg. La cultura se desintegra a velocidad absurda y se recompone molecular y rizomáticamente por uno de sus polos y a través de concentraciones molares en el otro: Franquicias millonarias transmedia y cine hiper-barato, casi autogestionado puesto en red.

En la música pasa algo similar: Lady Gaga y Manos de Topo. El gran festival-evento-deportivo-causa-solidaria y la red de locales. ¿El tejido musical o la industria?

El grupo pequeño-pero-solvente poco problemático ha desaparecido. El cine del profesional solvente que funciona en cadena generando productos interesantes y “bien hechos” ha desaparecido. La cultura expresa en su organización (quizás no tanto en sus contenidos) el fin de un mundo que se evapora. La cultura consensual.

2.- La sociedad consensual se construye históricamente desde finales de la segunda guerra mundial, pero tiene su apuntalamiento generalizado después de la revolución conservadora posterior a Mayo del 68 y el largo 77. Los mitos de la sociedad consensual son variadisimos y están apuntalados en nuestro cortex cerebral generación tras generación: oposición responsable, cultura del esfuerzo, estado del bienestar, izquierda-derecha, tesis-antítesis-síntesis, prosperidad, crecimiento…

Todos esos conceptos están hoy de capa caída. La crisis económica producida por las nuevas formas de acumulación del capitalismo financiero han roto esas dinámicas. La capacidad general de la sociedad para producir riqueza de forma tendencialmente autónoma han roto esas dinámicas.

La destrucción del consenso produce una dinámica de polarización generalizada. Polarización no es radicalismo o extremismo en las posturas, sino dos dinámicas que se alejan cada vez más una de la otra y que producen un mundo fraccionado en la que la relación autonomía-dependencia se pone en juego.

La posición espectador y ciudadano es cada vez más complicada. O espectador o ciudadano. Y las posiciones de poder no está distribuidas de forma uniforme. El conflicto entre los dos mundos será un conflicto de nuevo tipo, un conflicto que no busca acabar con el otro, sino determinar su propio camino.

Quizás las profecías sean ciertas y nos acerquemos al fin del mundo. En Blogopea se está muy a favor del apocalípsis primigenio en la medida en que, como casi todo lo que hace crac, abre un campo nuevo de experimentación.

Bienvenidos al 2012. Que empiece el fin del mundo.

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